17 de octubre de 2012

La piel que asoma.


Me atrevería por un segundo a mirar por debajo de aquella delgada tela, para desentrañar enorme misterio del origen de marca tan llamativa, quizá un rasguño o una infantil caída. Rozar lentamente, tan solo con el índice, de manera imperceptible, fruto tan preciado que estremece a cualquier contacto. Es la piel que asoma, exquisita tentación para un taciturno como yo, que no encuentra palabras para tan sublime resultado que la naturaleza concibió. Solo el llanto profundo de una hermosa criatura lograría golpear mis sienes para retornar del profundo estado en el que tersa cicatriz me ha dejado. 

6 de octubre de 2012

El tiempo pesa.


Últimamente se me ha hecho curioso como un reloj (actualmente en desuso) se convierte en un cómplice de tu vida, no es solo tiempo, no es solo el antes o el pasado meridiano, es más bien un indicador  del momento que estás viviendo, un acompañante, un algo que puede contar historias, un algo tan importante y con un peso tan grande, que cuando estás con alguien especial retiras de tu muñeca para no verlo, porque sientes que te molesta, “el tiempo pesa” y no solo de manera metafórica sino también literal, cada reloj tiene su gramaje, su maquinaria, su ornamentación, su color, su figura, todos y cada uno de ellos son piezas únicas, pues sus dueños se han apropiado de los segundos que pasan a través de las manecillas.

En esta ocasión te presento estas fotografías, detalles de estos objetos que han ido compartiendo la vida  de mi padre, un pequeño coleccionista de tiempo.

Espero que te gusten y recuerda que siempre es lindo saber de ti.

El tiempo pesa.

El tiempo pesa.

El tiempo pesa.

El tiempo pesa.

El tiempo pesa.

El tiempo pesa.

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