19 de julio de 2014

Hambre.

¿Cómo que por qué hago lo que hago aunque no me paguen? ¿Qué por qué hago fotografía y narrativa? ¿Qué es lo qué quiere que responda la muy zorra? Lo peor de todo es que es mexicana y está en mi cama, mi nación no merece ridículas como ella. ¿No le basta con tener un palo? ¿También quiere que le de mis razones de vivir? Que estupidez, todas quieren que responda algo, todas quieren verme radiante y forrado de dinero, pero así no es la cosa. ¿Para qué ser feliz en el arte si se puede sufrir? Si yo fuera feliz con mis letras y con mi fotografía por la calle irían gritando: Mira ahí va el impresionista, con sus cuadros grandes y luminosos. Basura. Eso no es más que basura, ¿y la oscuridad cuando?, la incomodidad, el miedo, el rencor, la responsabilidad y conciencia de saber que este mundo no es más que un lugar donde vivir y nos toca hacer eso, vivir,  y “que la vida es sufrimiento”, las nobles verdades no las invente yo.

Que perra, toda cómoda con  su cigarro en la mano y su labial de puta, pregunta sobre el futuro de mi vida. La muerte, pues qué más, la muerte es el futuro de mi vida y punto, eso no se discute, no hay a donde ir, la vida es para reventar y el presente para crear y terminar con dolor de manos y rodillas al final del día. Qué si yo quiero caminar por la calle, beber café, leer y tener hambre de saber, yo sí he vivido y no a través del ojo de una aguja.

Y entonces estoy muy cansado para decirle que se marche, que se vaya con su esposo cuarentón con panza de veinte kilos, que me deje en paz a mí y a mi juventud, que se deje de bastardeces, que ya no busque pretextos para que la embarace y empiece a vivir  su vida, porque más de uno se esconde entre miedos, sufrimientos, responsabilidades y sueños ajenos para no afrontar lo que les toca, lo que quieren realmente hacer. Les da miedo ser ellos, y por eso llegan y lo joden a uno. Ya me cansé, mañana otro palo y que se largue de mi casa.   

18 de julio de 2014

Francia & México.


En diciembre pasado (2013) me puse en contacto con Emilie Hallard pues buscaba colaboradores para su proyecto fotográfico Les corps incorruptibles –Los cuerpos incorruptibles-, trabajo donde ella retrata cuerpos desnudos en su espacio cotidiano para revelar su carácter identitario. Para enero ella y su compañero Flo ya tocaban territorio mexicano y para inicio de febrero se concreto la cita para visitar mi hogar.


Después de pasar por ellos a una estación del metro, Emilie, Flo y yo tomamos un café en una tienda no muy lejos de casa, ahí platicamos de nuestra vida en general, una vez que se amenizó el ambiente llegamos a casa y Emilie se puso a hacer lo que sabe hacer, tomar fotografías.


Para este presente agradezco el tiempo y la platica que tuvimos aquel día, aprendí mucho y me divertí mucho, les dejo los links correspondientes para que conozcan el trabajo de Emilie Hallard y le den un like a su fan page y por supuesto vean las imágenes que tomo aquí en México.

Web: Les corps incorruptibles
Fan page: Les corps incorruptibles Facebook.

16 de julio de 2014

Calle # 5

Observación:

Gobierno. Eres como una mentira, una gran mentira que se alimenta de los que apenas y saben leer, de los que creen que saben leer. Una desbordante mentira que esconde detrás de sí una aguda y rechinante verdad que en las calles se refleja como espejo de obsidiana.


15 de julio de 2014

El conejo.

El conejo está muerto. Nació triste y se murió.

Con los ojos blancos, las patas chuecas y la cola sin pelo, el conejo ya no quiso vivir.
La abuela lo echó a la basura, como sino sirviera, como si fuera papel. Hijo sin piel,  fervoroso sin dios. ¿Por qué te fuiste sin avisar? No dejaste de comer, no llorabas, no te agusanabas, simplemente te moriste. ¡Pinche conejo! Nunca me dejaste tu nariz tocar. Te odio por morder mi labio, por destruir tu nido, por ser un pinche conejo sin amo ni razón.

Con las orejas rotas, los ojos salidos y la sangre molida, te moriste. Papá no me dejo enterrarte, mamá no me dejo tocarte y mi hermano se burló por las lagrimas que te derramé. Aquella tarde eché a correr cuando te pusieron en una bolsa, pateé al perro, le escupí a la puerta y no regresé hasta al anochecer. Y cuando por fin me pude recostar en la cama, no parabas de gemir, de retorcerte, de agusanarte entre la basura solo para no dejarme dormir. Bastardo. Ni entre la mierda me pediste ayuda.  

Me alegra ya no verte, que bueno que te moriste, ya no tengo que alimentarte, limpiarte, ni contarte esos estúpidos cuentos antes de dormir, ninguno, ni siquiera el del Escarabajo en la montaña, aquel que escuchabas con tanta atención.

Se acabaron los arrullos, las canciones, las preocupaciones. Pinche conejo, tan solo nació triste y se murió.


9 de julio de 2014

Calle # 4

Observación:


Lagunilla. Entre calles que no esconden su edad, él camina con cadencia placentera al escuchar entre ensordecedores tumultos guarrerías y piropos de los menos. Él es la reina del barrio, donde lo único natural es su actitud. 

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