23 de octubre de 2014

Hoy sin ruego.

                                     
Hoy clareó el día, las nubes se formaron, los vientos soplaron. Hoy también ellos siguen si estar, sin aparecer. No hablo únicamente de los 43, ellos solo son aquella gota derramada de un vaso lleno de rabia. Yo hablo de todos los que ya no están, de los que tenían nombre, rostro, sonrisa, pensamiento y movimiento, hablo de aquellos que en este día despejado amanecieron muertos, de los que despertaron sin inocencia, de los que son esclavos, reclutados, desplazados, deshumanizados, de esos hablo. De las mujeres y hombres que siendo ya no son, de los caminantes que han perdido su razón, su identidad.

 Aquellos que aparezcan serán héroes por el simple hecho de haber sobrevivido, y los que nunca lo hagan, son hoy, nuestros mártires, porque así lo quiso aquel monstruo ciego llamado gobierno, ese que no habla cuando escucha los gritos, él que sin pensar decide, reclama, exige, aquel que preocupado por sus aviones y terrenos se limpia los dientes con huesos ajenos. Y hoy ese, no se da cuenta de que la nación, nuestra nación es un su mayoría muy joven, muy inconforme, no se da cuenta de que ya no queremos ver partir a nuestros padres, ver morir a nuestras madres, ver venderse a nuestras hermanas, ver desaparecer a nuestros hermanos, ¡hoy!, nosotros somos diferentes, nos declaramos como Mexicanos, seres consientes que no buscan caridad. Nosotros hoy sin ruego ordenamos con lógica y firmeza, la orden de que el gobierno debe elegir entre el infierno y la razón, entre el desorden y la justicia.

Hoy, tiene que ser hoy, aunque mañana vuelva a clarear el día.   

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