14 de octubre de 2014

Sangre Roja.



Las manos están sangrando, los puños están muy apretados, la uñas se entierra en la impotencia del mexicano, ya no queremos llorar, ya no queremos a este monstruo sobre las espaldas  de nuestra geografía. Pero todos lloran, todo llora, como que sufre, como que está sufriendo, se esconden entre el barro, entre los árboles, entre el fuego y el gas, pero todo sigue igual, las voces se están cansando, las piernas se están entumeciendo, los niños están muriendo.

Y es que hoy no es tiempo de confiar, nadie puede confiar en el otro, en el dictador, en ese que se dice preocupado, pero su voz no es trémula, ni siquiera se inmuta, esa bestia dueña de aviones, de armas, de droga, es hijo de los ricos, es padre de los idiotas, ese que nosotros llamamos gobierno, ese que ya no vale la pena.

Hoy solo puedo abrazar a mi hermano, al universitario, al trabajador, al cansado, al que realmente vale la pena, porque él es yo, yo soy él, somos todos, y todos hoy queremos caminar, no con los pies de barro, no con los pies de cera, queremos hoy caminar con los pies de lucha, de justicia, de fidelidad. Somos el presente de un futuro cercano, donde la moral y la ética deben ser replanteadas, porque ya basta, de ser mexicanos, y empecemos a ser Mexicanos, los verdaderos, los mejores. Nosotros.

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