22 de noviembre de 2014

Yo sin dueña.



No hagas caso de lo que escuchas entre mutismos,
son pedazos de un sueño que escapó de mi pensar,
raíces hondas que crecieron en tierra de otros amos
muy cerca de nombres que hoy no quiero recordar.
Mañana tengo que despertar sin su voz, sin sus labios.

Es momento de vivir una ilusión sin la dueña dama,
no quiero bañar con esta sangre una carne ajena.
He decidido vagar muy despacio sobre llana cama, 
con firme idea de borrar imperfecta huella, cadena
que ató el verdadero camino que siempre he querido.

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