20 de diciembre de 2015

Nicotina. Revista LUMO

 Nicotina. Revista LUMO
Comparto la vista de mi último trabajo publicado en un poyecto digital y en pocos días también impreso. Con gusto acepto comentarios y opiniones. Gracias.

https://www.facebook.com/Isabitacora/

7 de diciembre de 2015

Ernesto.

Nadie de la cuadra habla del asesinato de Neto, nuca supimos lo sucedido. Le perdí la pista a él y a sus cuatro hermanos hace muchos años, de vez en vez llegan noticias, la última fue la de su muerte, todo un misterio, desde que Gilberto, su padre, dejo de ser guadalupano ya no habla con nadie, saluda, pero no habla, pasa de largo sin voltear.

Neto y yo hacíamos de cancheros frente a mi casa, su papá nos veía sentado en la banqueta. En esos días la pinta de cholo de Gilberto ya no era tan marcada, hoy día sólo se nota sí te fijas bien en sus camisas o pantalones. Lo recuerdo agarrando la mano de Neto caminando sobre la calle, usaba un paliacate azul sobre su frente, mezclilla y camisa a cuadros. Los primeros ojos verdes que conocí fueron los de él, me sorprendí mucho, pensé que los gringos eran los únicos que los tenían así.

Gilberto siempre me habla con propiedad, incluso de niño me hablaba de usted, su sola presencia me fascina, su caminar pausado y la manera en que no aparta el cigarro de su boca mientras arregla autos. Espero que algún día vuelva a ser mi amigo y me cuente sus historias, como antes de que mataran a Neto.  

2 de diciembre de 2015

Data.

En la papelería ya no venden diskettes, pero la cinta que compré para mi máquina costó diez pesos, dura más que cualquier tóner casero, es bicolor, negro y rojo, las que tenían azul nunca las conocí.

Cuando llegué a la secundaria, para estudiar secretariado, papá me compró una Olivetti Lettera 20, hice lo que tenía que hacer y salí como pude salir, yo me burlaba de aquellas niñas que usaban tres bolígrafos para tomar notas, "tremendas ñoñas" decía, quince años más y las mismas niñas ahora tienen hijos, se preocupan por el hogar, su trabajo y lo nuevo en zapatería por catálogo, soy yo el que ahora usa lápiz, navaja, tres bolígrafos y un marcador, eso, sólo para tomar notas.

El mes pasado trabajé como secretario para una estudiante de maestría, me pagaba por escribir bien lo que a ella le tardaría semanas en hacer, el pago fue por hora, aunque nunca la conocí, se lee como una persona muy lista, nuestro contacto fue por mensajería, todo lo que tipeé para ella lo envíe por mail, ni siquiera tuve que comprar un CD- ROM de 700 MB.

Ahora la cosa ya es distinta. Durante la semana me preocupo por tener suficiente cafeína, soy adicto, y mientras me reactivo, la gente de las otras mesas cargan tabletas para escribir, bolígrafos para tomar notas, y las niñas traen su celular en la mano derecha y a su hijo en la izquierda. Ya nadie usa Olivetti.

19 de noviembre de 2015

Testigos.

Estar enferma le ha dado un umbral distinto, un perspectiva, creo, más clara. A veces cuando estamos más callados, ella se pone sincera y comienza a hablar de cómo fue perder a su madre o lo que amaba tanto de bailar.

Su madre tenía problemas en los pulmones, fumadora, murió durante una operación por paro cardiaco. Hay un retrato de ella en el departamento, está colgado a la entrada de la cocina, lo descubrí la primera vez que me paré por allí para ir a comer. Ayer encontré una libreta con apuntes de filosofía entre sus libros, también es de su madre, tiene un forro de piel roja, hojas amarillentas a raya azul, todos los apuntes están organizados de una manera muy pulcra en letra cursiva, la guarda tiene una nota: "Te dejo algo que mi corazón no te puede dar. Santiago"

Santiago y la señora nunca concluyeron algo, se conocieron en Guadalajara durante su servicio social en una biblioteca pública, él es historiador, tanta calentura e inexperiencia les trajo mucho dolor, y a los pocos años los obligó a separarse, como esas veces que sabes que lo estás haciendo mal pero no conoces otra forma y no te detienes hasta romperlo. En el funeral él apareció de nuevo, llevó flores y su pesar, después de tantos años, ella seguía metida en su cabeza.

2 de noviembre de 2015

3 x 1



A Karla le gusta robar en la tienda, siente un no sé qué que la emociona. La cosa ya es fácil para ella. Entra directo al pasillo de lado izquierdo para que la cámara no registre bien su perfil, uno de los espejos está en la esquina derecha del refrigerador y los otros dos a cada lado del mostrador, camina entre las frituras escogiendo lo que tiene más azúcar. De cada tres productos que toma, dos terminan en el fondo de su mochila, lo más difícil son los chocolates junto a la caja, también los más divertidos, su tío El Pájaro le enseñó algunos trucos con las manos, los aplica bien desde que su papá está en la cárcel, a veces sólo roba algunas latas de lo que sea, si come durante tres días las mismas porquerías después anda que le duele la panza o hasta con diarrea.

Los viernes son de fiesta, escote y  falda,  lleva a dos de sus amigos a la tienda, ellos roban alcohol y chuchearías, ella se da unos besos con el tendero hasta que al muchacho se le pone dura, luego lo deja ahí, caliente y en mero asalto.  

Estudiamos en el mismo bachillerato así la conocí, la última vez que nos vimos me fue a visitar a una clase “¡Isa estoy embarazada! ¡Es tuyo!” gritó desde fuera del salón, yo me disculpé con la profesora y salí de la clase, se empezó a reír cuando la cagué por andar con esas tonterías, ella estaba muy feliz, me contó que se había enrolado con un policía federal: “Tiene treinta y me junto con él esta semana, me va ayudar con lo de mi papá…” Fue de las últimas cosas que le escuché, luego cada quien agarró rumbo. Espero que su papá valiera tanto la pena.

22 de octubre de 2015

Acoso.

Hoy llegó alguien nuevo, un hombre de unos 60 años, cano, velludo, de una panza enorme y con el cuello lleno de verrugas peludas, no habló con nadie durante toda la sesión, todo un espécimen.

A veces en rehabilitación nos tratan como idiotas, pero lo entiendo porque muchas son señoras necias, y otros tantos son ancianos que se piensan con más conocimiento que el entrenador. Soy de los más jóvenes en toda la alberca, muchos no me hablan, saben que siempre ignoro sus quejas y sufrimientos vanos.

El nuevo se movía de manera muy torpe, como esas personas que nunca han usado sus piernas ni para dar un brinco, no presté más atención y me dediqué a lo mío: que párate, siéntate, tráela, que dame la pata, dame la otra, soy toda una mascota para mi terapeuta.

Me volví a encontrar con el viejo, se paró frente a mí cuando salía de las regaderas, dije buenas tardes y me aparté del frente, se acercó nuevamente cuando me vestía, sentó sus cosas junto a las mías, me miraba de manera sínica y violenta, fingía vestirse o arreglar sus cosas, pero se quedaba ahí desnudo entre su toalla, rascando su nariz y sus axilas, me puse serio, enojado, cuando lo miré de frente el hijo de puta se estiró el pene con la mano derecha, no hice nada, tomé mis cosas y me fui, un acto violento en el deportivo amerita expulsión inmediata, no pienso arriesgar la única oportunidad que tengo para recuperar mi rodillas, tanto enojo lo cargué todo el día, ya pensaré en algo la próxima vez que lo vea...  

19 de octubre de 2015

Ayer con la mamá de Benjamín, uno de los estudiantes desaparecidos:

Deja te doy un abrazo. Estaba parando frente a la mesa explicando a todos el asunto del libro. Breve y rápido, mi verdadera intención era presentar mi respeto ante la madre, más de una mirada cuestionaba mi presencia, fue hasta que la señora Cristina se levantó y me dio su abrazó, que los ojos de todos cambiaron. Yo soy la mamá de Benjamín, gracias por tu apoyo, me dice, gracias a usted por escucharme, le contesto.  

Me ofrecieron fruta y chocolate, la expresión de la señora cambió cuando todos dejaron de hablar del suceso, comenzó a reír, platicar, comer pastel y juguetear con los niños, traía unos aretes en forma de tortuga que resaltaban su sonrisa, honesta, usaba un reboso floreado para apaciguar el frío, es joven, de piel rojiza, cabello grueso, negro, muy negro.

Salí de la casa durante unas horas por un encargo, al regresar el ambiente era festivo y la mayoría ya estaba lleno de pulque, yo bebí mezcal. Tomé mis cosas y me despedí de a poco para no llamar la atención, al final volví con la señora Cristina, con una sonrisa muy viva tomó mi mano entre las suyas y dijo -Muchas gracias por el libro- observó mis ojos, -Muchas gracias a usted, por estar- fue todo lo que dije, después no miré a nadie más y me fui.

Ayer llegué con miedo y sin saber qué esperar,  me fui muy aprendido, comprendí que en esos ojos existe lo mismo que en todos, las ganas de seguir y estar mejor, no más. El libro "Nombres normales" ha viajado mucho, y me ha permitido decir a la gente lo que creo: Que la única manera de crecer es así, Juntos.

11 de octubre de 2015

IBBY México

IBBY México
Foto libro

Ana Garralón 

En esto de los andares: durante esta semana pude asistir a IBBY México al curso - taller "Libro informativo para niños"  impartido por Ana Garralón.

Mis ideas y proyectos para el fomento a la lectura y la producción artística tocaron nuevos panoramas y crecieron de manera exponencial, muy agradecido por todo ello.

5 de octubre de 2015

Perdones.

En el Café una mujer echó perfume sobre su hombro, aroma dulce con un cierto picor a canela, casi el mismo que usaba mi abuela, tengo que decir que semanas después de su muerte yo seguía escuchando el golpeteo de sus llaves, ese anuncio antes de abrir la puerta.

En esos años, no hace mucho, todo el tiempo me la pasaba imaginando el cómo huir de su casa, día y noche se arrodillaba - eso me fastidiaba-  frente al santo para renegar de la vida y dar gracias a Dios, ella era necia y católica, yo era niño e imbécil.

Era su cumpleaños el día que murió, me salí temprano y sin hacer ruido, me fui para el gimnasio, prefería dos horas de golpes en el Box que desayunar caldo de pollo y atole de avena, luego me iba de vago hasta el aburrimiento, y luego un poco más. Ese día fue viernes, cuando regresé ya estaba muerta, fin de la historia, mi par de tías en llanto, alternando sollozos  y gritos de rabia, estaban enojadas por mi abandono, no dije nada, tan alterados sin hablar o entre susurros,  al poco rato la ambulancia llegó por el cuerpo, todos ocupaban sus chamarras, bolsos y  autos, la caravana partió bien organizada sin mirar atrás, olvidando sobre la mesa el pastel con la vela del  "85", se puso agrio por el calor,  yo me encerré en mi cuarto, nunca salí.  

28 de septiembre de 2015

"Las hojas construidas" en Arte Ibero



Como parte de la Décima Semana de Arte Ibero a celebrarse en la Universidad Iberoamericana campus Ciudad de México, están invitados el día de mañana a la inauguración de la exposición Antropometrías Presencia / Ausencia , estaré participando con la serie "Las hojas construidas" proyecto de 20 imágenes (fotografía instantánea y dibujo).  

Las hojas contruidas.

Invitación

Participantes

Los veo por allá...

8 de septiembre de 2015

Inicio.


Primero fue el cansancio y los moretones, no parecía raro pues recién se estaba adaptando a su compañía, "La danza es una perra" siempre que se acuerda pronuncia aquello. Su rutina era militarizada, sólo hacía dos cosas durante el día, comer y bailar.  

Su padre la mantenía, lo sigue haciendo, ese hombre tiene dinero y se siente culpable, las dejó solas cuando ella era una adolecente, "La rata saltó del barco" me dice, pasaron unos años más y su madre murió llena de rabia y tristeza, por eso volvió a la ciudad, tenía ganas de huir y de bailar.

Su alarma se activó una mañana en el gimnasio, sin darse cuenta, en parpadeo, perdió el conocimiento y al abrir los ojos ya estaba en el suelo. Fue momento de ir al doctor.

A veces no parece que está enferma, "Son los zarpazos del maquillaje", mentira, hay días, yo la veo, despierta llena de coraje tirando todo a la basura para poder dedicarse a ser feliz, se hace imparable, monstruosa, obvio en esas ocasiones es obligatorio acompañarla a bailar...  ella es la única con la que me entiendo.

7 de septiembre de 2015

Reportero.

Aquí pueden descargar para su móvil de manera gratuita el proyecto de narrativa "Reportero",
se trata de una primera colaboración entre el artista Jaime Castañón y su servidor:

http://issuu.com/gvillegasj.iaac/docs/reportero_casta____n_isa

26 de agosto de 2015

Literata.

Me gusta ver la fumar,  con su cigarro pintado de rojo entre sus dedos, caminando con sus vestidos o faldas por todo la casa. Siempre se arregla aunque no salga, le dedica tiempo a su baño y sus ropas para después sentarse a escribir. Es una necia, eso me gusta, a lado suyo soy un niño que redacta poemas a la madre en el mes de mayo, bonito, tierno, cursi. Asco.

Me pregunto cómo fue de joven, me atrae su silencio, sus palabras rebuscadas llenas de formalidad, su voz ronca, sus groserías intelectuales, su sapiencia y su mal trato hacía mí. Dice que necesito escribir más, con más profundidad, sin tanto miedo ni mariconería, luego prepara un poco de té en la cocina y cuando regresa ya es otra:  "Bueno, vos no te preocupes, yo era aun más tonta a tu edad." Yo sé que muy en el fondo eso es un halago de agua tibia que tranquiliza el aliento y me da más fuerza para seguir trabajando con ella, aprendiendo de sus maneras duras, de sus letras crudas.

17 de agosto de 2015

Informante.

Informante.

Colaboración con el artista Jaime Castañón.

Maestro.


Siempre nos golpeaba con una regla, decía que era la única manera de  aprender sobre poesía, yo sigo sin creerle. El padre de Julián era un cabrón, serio, recto y con muchos libros encima, cuando falleció no hubo mucha sorpresa, se mató en el cuarto de la azotea, los dolores lo atacaban por días y en una ocasión prometió quitarse la vida si ya no aguantaba más, un día simplemente lo hizo.

En esos años de bachillerato Julián y yo queríamos hablar con todas, pero lo imbécil se te quita con práctica, y allí entra el padre de Julián, el señor Felipe. Para hablar con una mujer primero debes aprender a hablar, primera enseñanza. Nos obligaba a recitar poesía de Octavio Paz y de Nicolás Guillén, cada punto, coma, acento, pausa, todo una y otra vez.

Su enseñanza era militarizada: Parados y bien derechos frente a una grabadora de casete grababa nuestro recital, luego lo reproducía y nos obligaba a escuchar nuestro lamento de perros, por cada error  teníamos que cerrar  una mano uniendo la punta de los dedos y luego nos golpeaba con la regla de madera, no importa qué mano, al final de la clase las dos terminaban molidas. El record me lo llevé yo, veinte errores en un texto de setenta y siente palabras, la "Mulata" de Guillén sigue enterrada en mis uñas entre mugre y sangre.

No se puede extrañar a gente como él, vivió lo que quiso vivir y se fue sin despedirse. Otros se hubieran aferrado al sufrimiento, él sólo dejo la sentencia y llegado el día se apartó del camino. Incluso Julián lo anuncia con ese cariño adolorido de tanto verso, pero nunca ha dicho que preferiría esa historia de otra manera. "Buen callo nos dejó en los dedos el muy cabrón." Así lo recuerda Julián, así lo recuerdo yo. Cabrón.



Texto (sobre la muerte del padre): Sentencia - ERRR

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