30 de abril de 2015

La vecina.


La vecina me ha visto desnudo en las mañanas. Creo, que su nula queja, radica en que yo siempre he tolerado el ruido que hace cuando lava su ropa en la madrugada.

Así, nuestra relación íntima se basa: En que yo tengo por paisaje una línea de horizonte de tendederos con sus tangas y blusas. Y ella, tiene que aguantar la continua imagen de un moreno cabeza rapada que se niega a poner cortinas.

Pequeños detalles de la vida cotidiana.  

Preescolar.

En el preescolar nos apedreábamos. Todos entraban parejo, niñas y niños. El ritual consistía en colocarnos unos frente a otros, agarrar piedras del suelo y lapidar al que tuvieras enfrente.  

De esos tantos días, Margarita, la niña de mis ojos entró en el juego. La muy cabrona me descalabró. Fue justamente cuando yo recogía una piedra del suelo que sentí un golpe en la nuca. Luego, sangre. Me fui a sentar por miedo, pensé que la maestra me iba a regañar por estar lastimado. Pero con la obviedad que uno carga de niño no es fácil esconder las cosas. La profesora notó mi quietud y preguntó “Qué tienes.” Toqué mi cabeza y le enseñé la palma de mi mano. Al final marcaron por teléfono a mamá.  Regaños y más sangre.

Sólo espero que hoy en día, Margarita, no sea feliz.   

22 de abril de 2015

Cicatrices.

Me desgarré un músculo de la pierna izquierda. Tuve miedo. Pensé en papá cuando se rompió un tendón, tardó mucho en recuperarse, fue hace muchos años cuando toda la familia iba a la natación. Él ya estaba cansado pero aceptó jugar voleibol, recuerdo verlo caer sobre la cancha, ya no logró levantarse. Terminó con una cicatriz de treinta centímetros de largo y dolores musculares. La cicatriz todavía se nota, los dolores también.

Lo mío fue mas leve. Fui al entrenamiento como siempre hago desde hace ocho años. Brincando, corriendo, lo de siempre. Justo en la esquina de la duela, di un brinco, pero en mal paso. Al caer, la punta de mi pie no soporto el impacto. Sentí como si las patas de un roedor subieran corriendo desde mi talón hasta la rodilla, cuando ese tacto llego a la mitad de la pierna escuché el sonido de una hoja de papel que se rompe. Tuve que ir a sentarme, nadie dijo nada, nunca nos detenemos, esa es la regla. Cuando se me enfrío el cuerpo ya no podía pararme. Dos compañeros me llevaron al auto del profesor y me trajeron a casa. Llevo tres días acostado, frustrado, no es la primera vez que me lastimo, pero después de ocho años, ya los dolores son distintos. Más profundos. Más directos a el espíritu.   

13 de abril de 2015

Nuevos conocidos.



-         ¿A qué te dedicas?
-         A beber. Y tú… ¿Qué haces?
-         Escucho. Luego escribo.
-         Jajajajajá Cada imbécil con su locura. ¡Salud!
-         Jajajá ¡Salud!

5 de abril de 2015

Despedida.


24:15 Ayer.

-          Y ¿Puedo pasar?
-          Orar. Sí. La sala de espera está allá. Lamento mucho su perdida. ¿Era su padre?
-          Largos años, pero no. Un buen amigo.
-          Imágenes de familia, son los amigos también.
-          A veces los únicos. Decía él. Gracias.

2 de abril de 2015

Sala de espera.


3:35 am.

- ¿Tienes hambre?
-  No. No me gustan los hospitales.
-  Te quería mucho.
-  Ya lo sé. Hermoso tu viejo entre tanto libro.
-  Gracias por estar Isa.
-  Gracias a él por compartir tanto.
-  Voy por café. ¿Te traigo uno?

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