31 de mayo de 2015

Membrana.

Membrana.

Pregunta: ¿Qué es la imagen si a ella le compete un todo estructural del ser humano, y a su vez puede ser fragmentada en pulsaciones individuales de un fenómeno único?

26 de mayo de 2015

8 meses.

Hoy durante la marcha un niño tropezó en la calle y golpeó su cabeza sobre la banqueta. Más de uno se alarmó. La madre se puso roja del susto, cargó con él y lo envolvió entre sus brazos y le cubrió la cabeza con una de sus manos. Con lágrimas de gota gorda, la playera del niño se pintaba de rojo por la sangre de su labio. Llanto, mucho llanto. Nosotros, los caminantes, nos quedamos quietos en ese shock ante lo que no debe pasar pero pasa. Es difícil enumerar todas las cosas que pasan y que no deben... pero en estos momentos es impensable e ilógico olvidar el nombre de cada uno de esos que no están pero que deberían de estar. Es nuestra obligación, responsabilidad y derecho cuidar de la identidad de aquellas personas que nos han sido arrebatadas. Hoy, se cumplen ocho meses. Dolorosos meses, que nos recuerdan que un día nuevo es un día menos, y que a cada paso debemos estar más unidos y más comprometidos con la vida que queremos vivir. Porque ellos siguen sin estar, pero nosotros, aquí seguimos.      

24 de mayo de 2015

Diccionario.

Diccionario.

Después de que la abuela murió, entre sus cosas hallé un diccionario. Bella herencia de fino diseño editorial, detalladas ilustraciones y magnífico tumba burros con palabras que la RAE ya no reconoce. Incluso ella que casi no me vio crecer, ha sido torre para mi formación.    
 

19 de mayo de 2015

Mujeres ilustres.

Cuando uno es joven y se masturba hace muchas tonterías, no soy la excepción. En esa unidad las calles huelen a muerto, y auque hay que ser idiota para entrar allí, yo lo hice un par de veces. Acompañé a David, un amigo de la adolescencia. Él conectaba ahí. Reglas, muchas reglas. Entrar por el lado oriente junto al edificio Gertrudis, caminar sin hablar, cruzar lo que parece un parque o un picadero, vuelta a la derecha entre Sabina y María Tomasa. Caminar rápido. Andar a las vivas, si alguien te llama no contestas, sólo alzas la mano en forma de saludo desinteresado, andas nervioso y te quiebran. 

Cuando llegas al último departamento, la puerta está abierta, la reja cerrada y debes chiflar. Un niño sale y te pregunta qué quieres, “Vendo maíz” le contestas, luego aparece El Pájaro, barbón, calvo, de cien kilos y sin camiseta. No dice nada. Tú no dices nada. Le das el dinero, te entrega una vela con doscientos gramos de mota y luego te vas. Así de fácil llega a tus manos, sólo hay que saber caminar. El final es simple, recordar tus pasos y no seguirlos, salir por el lado sur entre Leona y Sor Juana, porque en la entrada una patrulla espera. Siempre hay pichones que robar. 

18 de mayo de 2015

Negra.


A tres cuadras de donde vivo hay hierros y una cancha de fútbol. Unos haitianos viven cerca de allí. Emigraron de su país después del terremoto del 2010. Los domingos me los encuentro cuando voy a hacer ejercicio.

Un moreno delgado y correoso llamado Lucas es de los pocos que comparte el gimnasio conmigo, la mayoría de los haitianos se mete a la cancha a jugar todo el día. El español lo arrastran como arrieros, pero ya tienen un repertorio de groserías bastante amplio.

Las mujeres también se paran por allí. Una de ellas me hace perder la concentración cuando aparece. Su piel la noche misma, brillante por el sudor como agua sobre el pavimento. Ojos, pardo lampo. Senos pequeños, firmes. Nunca usa ajustador. Su culo son dos lunas en las que me quiero acurrucar. Gajos cítricos el par de labios que maquilla de color rosado. Ropa ligera y colorida que perfila su cintura y contornea sus pezones.

Lucas ha notado mi ingenua mirada, él más que nadie piensa que no tengo oportunidad. Pero Lucas es un imbécil. El próximo domingo se va enterar para qué sirve la poesía, y el hablar.   

10 de mayo de 2015

Niño ingrato.


Mi abuela tiene once hijos, veintitrés nietos y dos bisnietos. Y todos somos unos mal agradecidos. No rezamos a diario, en domingo no vamos a la iglesia, y ninguno se ha vuelto seminarista. Por poco, yo me hago de su orgullo. Un día le pedí me obsequiara la Biblia, le brillaron tanto los ojos que casi se pone a llorar.

Yo siempre estoy inquieto, y el hambre de conocer y aprender me lo inculcó mi madre desde el nacimiento, así que cuando me topé con la Iglesia, fue como encontrar un nuevo mundo lleno de palabras poco entendibles y de gente muy risueña. No me fue difícil aceptar ser ayudante del catecismo, me sabía los rezos e incluso me portaba bien con todo y camisa. Obvio, salí huyendo cuando todo acto de inquietud debía ser justificado ante los ojos de Dios y confesado cada domingo. Espero, un día la abuela me perdoné por pasar de ser un futuro Santo ha no tener santo remedio. Pero en fin, ojala nunca ponga en duda mi cariño, porque sin ella, ninguno de la familia andaría por aquí.

9 de mayo de 2015

Camión.

 Camión.
Me causó intriga este camión, así que decidí descomponerlo.

Caracol.


Me quiero abandonar en tu voz. Tus palabras son lampo que turba mi cuerpo cuando te escuchan. Te adornan la boca campanillas perladas, labiales. El tabaco negro es digno de nombrarte porque engulle comentarios como tú le has enseñado.

Ladras como tormenta contra el macho capado que intenta violarte con su mirada de asfalto.

Caminas tranquila. Sueñas despierta. Vives tu vida.

Se te antojan los besos ajenos, te masturbas en el baño y duermes desnuda en tiempos veraniegos. Dices lo que piensas, callas lo que juzgas y eres la vida misma cuando gustas de jugar.

Permite hoy describirte, para que en la añoranza, pueda nadar yo en las olas castañas que nacen desde tu pensar hasta cubrir tu espalda. Verbo. Caracol de mar que ruego tener por lecho.

7 de mayo de 2015

Bragas.


Sueño con tus bragas. Lo digo en serio. Antes de dormir pienso en ellas y desde hace seis meses que tengo insomnio. Morfeo me castiga, me induce el sueño a eso de las tres de la mañana y lo primero que aparece son tus calzones tamaño papalote encima de mi cara. Yo no tengo la culpa. Fuiste tú la que se sentó en frente, con ese pantalón flojo y deslavado. Lo traías hasta las rodillas. ¡¿Te tenías que parar?! ¿Por qué no esperaste a que yo me bajara del camión o me cambiara de asiento? ¿Acaso me odias? Yo te respeto mucho como a cualquier otra desconocida, pero, ¡maldita sea mujer! Somos ciudadanos, compatriotas, casi hermanos. Eso fue incesto ¿qué no lo entiendes?

Pero ya veras, voy agarrar todo el dinero que guardo en el cuarto, iré con Chena la que pone cierres y arregla lonas, y se la voy a encargar grande, ¡sí grande!, una falda de éste tamaño… así de grande.

 Si me va llevar el infierno, que me lleve con todos.

6 de mayo de 2015

Zona de tolerancia.


Ella es él, y siempre me hace la plática cuando tomo el camión sobre Tlalpan. Me cae muy bien. Es risueña, muy grosera y me dice “manito”. Que si esto, que si el otro, y al final me dice “¿tú crees manito?” Eso me da mucha risa. Es muy expresiva. Siempre nos encontramos en la parada del camión. Ella espera. Yo espero. Ella se sube a un auto, yo me subo a un autobús, nos dedicamos a lo nuestro y punto.

Era muy temprano el día que nos conocimos, ambos esperando, como siempre. “Que bonita, ¿cómo se llama?” me preguntó refiriéndose a la planta que yo cargaba en la mano, “Gracias, pero no tiene nombre.” Le expliqué que por ser primavera mis plantas estaban retoñando, y que ella era un obsequio para una miga de la universidad. Se sonrió y luego nos despedimos.

Hace poco hablamos de nuevo, se veía triste, pero no pregunté, nos saludamos y antes de partir le dije que pronto le daría su planta, sólo estoy esperando a que el retoño saque raíz para poder transplantarlo. Creo que ya somos amigos. 

Se llama Katia por cierto. Katia la risueña.    

3 de mayo de 2015

Paisanos.


Ayer vomité sangre. Hace un mes, dos tipos me agarraron y me subieron a un coche. Estábamos comiendo cochina en un puesto, luego sentí como me jalaron por la espalda y me caí. Azoté la cabeza en la banqueta. Sonó culero. Uno, me puso una pistola en la boca, se me rompió una muela. No dejaron de pegarme hasta que me treparon al coche, ya ni me dolía. Me puse a llorar.

No me acuerdo de lo demás. Desperté en una clínica. Cuando me dieron de alta, agarre mi dinero, mis cosas y me vine para acá. Me hice un día. Estoy viviendo con un tío de mi papá. Ni sé porqué me pegaron. Según, dicen que me confundieron con un narco, yo qué sé, te matan hasta por verlos feo. Allá está cabrón, muy cabrón.

1 de mayo de 2015

Verbicovisualidades.


Azotea. Tuve la oportunidad de participar en el taller “Verbicovisualidades, el texto y la imagen” impartido por Efraín Velasco con sede el Centro Cultural España. Ayer, como último día, se expusieron los proyectos resultantes de cada uno de los participantes, crítica y retroalimentación. Más de una cosa positiva pude extraer de la experiencia. Y entre pláticas y risas, la oportunidad de conocer a una diversidad de personas muy interesantes es algo que se agradece de gran manera.  

Centro Cultural España: http://ccemx.org/

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