28 de julio de 2015

Vestida.

Coral tiene buena teta, me cuenta que se inició en esto de las operaciones cuando cumplió veintiuno. “Primero andas guapa pero incomoda, algo te pide más, te ves los cachetes, la nariz. Quieres que el vestido te apriete de buena y no por gorda.”

Ella habla y habla sin parar, no me molesta pero nunca supe cuándo me agarró tanta confianza. “Tú estás bueno…” Me dice, “Tú y yo nos veríamos guapos, pero estás chaparro, eso de que te gusten las viejas te lo curo, pero… lo chiquito. Ay no… Y luego ayer andaba pedisima. ¡Qué horror! me ves correr como idiota para alcanzar el metro y con un tacón roto. ¡Imagínate que me hubiera caído!,  un policía me hubiera agarrado y  seguro hasta salgo embarazada. ¿Luego  cómo le digo a mi mamá que me desquintó un cualquiera?”

No entiendo en dónde le cabe tanta tontería, apenas nos vemos saca algo de la nada, un día mientras fumábamos un cigarro me dijo muy seria: “Yo seré bien puta. Pero sí soy creyente…” Me reí tanto que empecé a toser, “¡Ándale cabrón, síguele! Ya no te voy a contar mis cosas, na’ más me agarras de cotorreo.” Esa vez se enojó un poquito, pero se le fue rápido.

Creo que mañana nos vamos a encontrar, prometió presentarme a sus amigas de la estética en la que trabaja, “…igual y te ligas a una que no sea lencha.” Me dice la muy ojete. Pero bueno, ya veremos.

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