26 de agosto de 2015

Literata.

Me gusta ver la fumar,  con su cigarro pintado de rojo entre sus dedos, caminando con sus vestidos o faldas por todo la casa. Siempre se arregla aunque no salga, le dedica tiempo a su baño y sus ropas para después sentarse a escribir. Es una necia, eso me gusta, a lado suyo soy un niño que redacta poemas a la madre en el mes de mayo, bonito, tierno, cursi. Asco.

Me pregunto cómo fue de joven, me atrae su silencio, sus palabras rebuscadas llenas de formalidad, su voz ronca, sus groserías intelectuales, su sapiencia y su mal trato hacía mí. Dice que necesito escribir más, con más profundidad, sin tanto miedo ni mariconería, luego prepara un poco de té en la cocina y cuando regresa ya es otra:  "Bueno, vos no te preocupes, yo era aun más tonta a tu edad." Yo sé que muy en el fondo eso es un halago de agua tibia que tranquiliza el aliento y me da más fuerza para seguir trabajando con ella, aprendiendo de sus maneras duras, de sus letras crudas.

17 de agosto de 2015

Informante.

Informante.

Colaboración con el artista Jaime Castañón.

Maestro.


Siempre nos golpeaba con una regla, decía que era la única manera de  aprender sobre poesía, yo sigo sin creerle. El padre de Julián era un cabrón, serio, recto y con muchos libros encima, cuando falleció no hubo mucha sorpresa, se mató en el cuarto de la azotea, los dolores lo atacaban por días y en una ocasión prometió quitarse la vida si ya no aguantaba más, un día simplemente lo hizo.

En esos años de bachillerato Julián y yo queríamos hablar con todas, pero lo imbécil se te quita con práctica, y allí entra el padre de Julián, el señor Felipe. Para hablar con una mujer primero debes aprender a hablar, primera enseñanza. Nos obligaba a recitar poesía de Octavio Paz y de Nicolás Guillén, cada punto, coma, acento, pausa, todo una y otra vez.

Su enseñanza era militarizada: Parados y bien derechos frente a una grabadora de casete grababa nuestro recital, luego lo reproducía y nos obligaba a escuchar nuestro lamento de perros, por cada error  teníamos que cerrar  una mano uniendo la punta de los dedos y luego nos golpeaba con la regla de madera, no importa qué mano, al final de la clase las dos terminaban molidas. El record me lo llevé yo, veinte errores en un texto de setenta y siente palabras, la "Mulata" de Guillén sigue enterrada en mis uñas entre mugre y sangre.

No se puede extrañar a gente como él, vivió lo que quiso vivir y se fue sin despedirse. Otros se hubieran aferrado al sufrimiento, él sólo dejo la sentencia y llegado el día se apartó del camino. Incluso Julián lo anuncia con ese cariño adolorido de tanto verso, pero nunca ha dicho que preferiría esa historia de otra manera. "Buen callo nos dejó en los dedos el muy cabrón." Así lo recuerda Julián, así lo recuerdo yo. Cabrón.



Texto (sobre la muerte del padre): Sentencia - ERRR

3 de agosto de 2015

Nombres normales. Primer anuncio.

“Nombres normales.” Es un proyecto de poesía visual del cual resultó una impresión de 43 tomos, uno por cada estudiante normalista desaparecido el pasado mes de septiembre del 2014, Ayotzinapa. Guerrero.

Una parte de los tomos será donada a instituciones y a figuras públicas nacionales y extranjeras (Bibliotecas, museos, centros culturales, universidades, escritores, reporteros, artistas, etc.) con el objetivo de difundir el trabajo y que permanezca como un recordatorio latente del suceso.

A partir de este mes se dará inicio al contacto con los distintos lugares a los que llegará el libro, sin dar detalles específicos hasta que sean aceptados de manera formal puedo adelantar que las respuestas al proyecto han sido positivas y bien recibidas. También de ser posible se pretende hacer la presentación pública en el mes de septiembre del año en curso.

Por el momento es todo lo que les cuento. Agradezco el apoyo de todos los que han empujado y permiten que siga en marcha esta publicación, todo esto nació en febrero y no lo estoy haciendo solo. Gracias por su apoyo y fe.  

Isa Gómez.
  

pag 4

2 de agosto de 2015

Imagen pública.

                                       ...
                                       El concreto está aglutinado de sangre.
                                       Los monstruos alimentados con versos y fotografías.
                                       Nuestro suelo se cubre de flores marchitas.
                                       Caras perdidas: Negra pólvora. Huecos. Mentiras.  
                                       ...

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