26 de agosto de 2015

Literata.

Me gusta ver la fumar,  con su cigarro pintado de rojo entre sus dedos, caminando con sus vestidos o faldas por todo la casa. Siempre se arregla aunque no salga, le dedica tiempo a su baño y sus ropas para después sentarse a escribir. Es una necia, eso me gusta, a lado suyo soy un niño que redacta poemas a la madre en el mes de mayo, bonito, tierno, cursi. Asco.

Me pregunto cómo fue de joven, me atrae su silencio, sus palabras rebuscadas llenas de formalidad, su voz ronca, sus groserías intelectuales, su sapiencia y su mal trato hacía mí. Dice que necesito escribir más, con más profundidad, sin tanto miedo ni mariconería, luego prepara un poco de té en la cocina y cuando regresa ya es otra:  "Bueno, vos no te preocupes, yo era aun más tonta a tu edad." Yo sé que muy en el fondo eso es un halago de agua tibia que tranquiliza el aliento y me da más fuerza para seguir trabajando con ella, aprendiendo de sus maneras duras, de sus letras crudas.

No hay comentarios:

Entradas Destacadas...