19 de octubre de 2015

Ayer con la mamá de Benjamín, uno de los estudiantes desaparecidos:

Deja te doy un abrazo. Estaba parando frente a la mesa explicando a todos el asunto del libro. Breve y rápido, mi verdadera intención era presentar mi respeto ante la madre, más de una mirada cuestionaba mi presencia, fue hasta que la señora Cristina se levantó y me dio su abrazó, que los ojos de todos cambiaron. Yo soy la mamá de Benjamín, gracias por tu apoyo, me dice, gracias a usted por escucharme, le contesto.  

Me ofrecieron fruta y chocolate, la expresión de la señora cambió cuando todos dejaron de hablar del suceso, comenzó a reír, platicar, comer pastel y juguetear con los niños, traía unos aretes en forma de tortuga que resaltaban su sonrisa, honesta, usaba un reboso floreado para apaciguar el frío, es joven, de piel rojiza, cabello grueso, negro, muy negro.

Salí de la casa durante unas horas por un encargo, al regresar el ambiente era festivo y la mayoría ya estaba lleno de pulque, yo bebí mezcal. Tomé mis cosas y me despedí de a poco para no llamar la atención, al final volví con la señora Cristina, con una sonrisa muy viva tomó mi mano entre las suyas y dijo -Muchas gracias por el libro- observó mis ojos, -Muchas gracias a usted, por estar- fue todo lo que dije, después no miré a nadie más y me fui.

Ayer llegué con miedo y sin saber qué esperar,  me fui muy aprendido, comprendí que en esos ojos existe lo mismo que en todos, las ganas de seguir y estar mejor, no más. El libro "Nombres normales" ha viajado mucho, y me ha permitido decir a la gente lo que creo: Que la única manera de crecer es así, Juntos.

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