2 de noviembre de 2015

3 x 1



A Karla le gusta robar en la tienda, siente un no sé qué que la emociona. La cosa ya es fácil para ella. Entra directo al pasillo de lado izquierdo para que la cámara no registre bien su perfil, uno de los espejos está en la esquina derecha del refrigerador y los otros dos a cada lado del mostrador, camina entre las frituras escogiendo lo que tiene más azúcar. De cada tres productos que toma, dos terminan en el fondo de su mochila, lo más difícil son los chocolates junto a la caja, también los más divertidos, su tío El Pájaro le enseñó algunos trucos con las manos, los aplica bien desde que su papá está en la cárcel, a veces sólo roba algunas latas de lo que sea, si come durante tres días las mismas porquerías después anda que le duele la panza o hasta con diarrea.

Los viernes son de fiesta, escote y  falda,  lleva a dos de sus amigos a la tienda, ellos roban alcohol y chuchearías, ella se da unos besos con el tendero hasta que al muchacho se le pone dura, luego lo deja ahí, caliente y en mero asalto.  

Estudiamos en el mismo bachillerato así la conocí, la última vez que nos vimos me fue a visitar a una clase “¡Isa estoy embarazada! ¡Es tuyo!” gritó desde fuera del salón, yo me disculpé con la profesora y salí de la clase, se empezó a reír cuando la cagué por andar con esas tonterías, ella estaba muy feliz, me contó que se había enrolado con un policía federal: “Tiene treinta y me junto con él esta semana, me va ayudar con lo de mi papá…” Fue de las últimas cosas que le escuché, luego cada quien agarró rumbo. Espero que su papá valiera tanto la pena.

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