19 de noviembre de 2015

Testigos.

Estar enferma le ha dado un umbral distinto, un perspectiva, creo, más clara. A veces cuando estamos más callados, ella se pone sincera y comienza a hablar de cómo fue perder a su madre o lo que amaba tanto de bailar.

Su madre tenía problemas en los pulmones, fumadora, murió durante una operación por paro cardiaco. Hay un retrato de ella en el departamento, está colgado a la entrada de la cocina, lo descubrí la primera vez que me paré por allí para ir a comer. Ayer encontré una libreta con apuntes de filosofía entre sus libros, también es de su madre, tiene un forro de piel roja, hojas amarillentas a raya azul, todos los apuntes están organizados de una manera muy pulcra en letra cursiva, la guarda tiene una nota: "Te dejo algo que mi corazón no te puede dar. Santiago"

Santiago y la señora nunca concluyeron algo, se conocieron en Guadalajara durante su servicio social en una biblioteca pública, él es historiador, tanta calentura e inexperiencia les trajo mucho dolor, y a los pocos años los obligó a separarse, como esas veces que sabes que lo estás haciendo mal pero no conoces otra forma y no te detienes hasta romperlo. En el funeral él apareció de nuevo, llevó flores y su pesar, después de tantos años, ella seguía metida en su cabeza.

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