2 de diciembre de 2015

Data.

En la papelería ya no venden diskettes, pero la cinta que compré para mi máquina costó diez pesos, dura más que cualquier tóner casero, es bicolor, negro y rojo, las que tenían azul nunca las conocí.

Cuando llegué a la secundaria, para estudiar secretariado, papá me compró una Olivetti Lettera 20, hice lo que tenía que hacer y salí como pude salir, yo me burlaba de aquellas niñas que usaban tres bolígrafos para tomar notas, "tremendas ñoñas" decía, quince años más y las mismas niñas ahora tienen hijos, se preocupan por el hogar, su trabajo y lo nuevo en zapatería por catálogo, soy yo el que ahora usa lápiz, navaja, tres bolígrafos y un marcador, eso, sólo para tomar notas.

El mes pasado trabajé como secretario para una estudiante de maestría, me pagaba por escribir bien lo que a ella le tardaría semanas en hacer, el pago fue por hora, aunque nunca la conocí, se lee como una persona muy lista, nuestro contacto fue por mensajería, todo lo que tipeé para ella lo envíe por mail, ni siquiera tuve que comprar un CD- ROM de 700 MB.

Ahora la cosa ya es distinta. Durante la semana me preocupo por tener suficiente cafeína, soy adicto, y mientras me reactivo, la gente de las otras mesas cargan tabletas para escribir, bolígrafos para tomar notas, y las niñas traen su celular en la mano derecha y a su hijo en la izquierda. Ya nadie usa Olivetti.

No hay comentarios:

Entradas Destacadas...