10 de abril de 2016

A eme.

Al de la entrada le gusta acosar a las trabajadoras, sobre todo a las de pelo corto.

Se la pasa mirando porno en su celular cuando nadie lo ve. Él cree que nadie lo ve.

Es blanco, escuálido, de unos treinta años.

Se nota como ellas se llenan de molestia y asco cuando les cae encima su mirada. Las viola con sus ojos marrones mientras ellas firman su hora de entrada.

-Buenos días - les dice sonriendo.

60 min.

El café no sabe mal pero no es lo que yo pedí.

La barista no me atiende bien. Me gustan sus pantalones apretados aunque está gorda.

Me entrega un vaso ligero y desechable con un americano. Le pedí un expreso.

Pago y me despido. Gracias. Ella alza las cejas sin decirme nada. Es atractiva su imbécil actitud.

Camino rápido. Tengo cinco minutos para regresar al edificio.

Es una hora de comida.

17:21

Pienso en lo que sea... Algo que me haga ganarme la vida como hacen los médicos o los billetes de lotería.

Afuera hay un hombre que mira a través del cristal. Soy un maniquí, un trenecillo de feria. Él allí fuera sin nada mejor que hacer. Yo aquí dentro sin poder salir.

Hoy me toca doblar turno.

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